Escuchar: La Soberanía de la condición

por Avolar.info | Notas

La soberanía de la condición

Las ganas de volar no modifican las condiciones. Pero pueden modificar nuestra manera de interpretarlas.

Imaginemos un miércoles con un pronóstico excelente. El sábado promete ser uno de esos días que justifican organizarse, viajar unos cuantos kilómetros y pasar varias horas en el aire.

Los mensajes empiezan a circular. Se arma el grupo, se coordina la salida y cada nueva consulta a Windguru parece confirmar que la decisión fue acertada.

Pero llega el sábado.

El viento no es exactamente el previsto. Las ráfagas empiezan a llamar la atención. Las nubes crecen más rápido de lo esperado y, hacia un sector del horizonte, la cobertura ya no se parece demasiado a la que anunciaban los modelos.

Sin embargo, el pronóstico seguía dando bien.

O, mejor dicho, queríamos seguir creyendo que daba bien.

Cuando las ganas empiezan a interpretar el cielo

El problema no siempre es que el pronóstico se equivoque. A veces es que seguimos esperando que tenga razón cuando las condiciones ya nos están diciendo otra cosa.

Y no se trata simplemente de obstinación.

La psicología ha identificado mecanismos que pueden influir en nuestra manera de tomar decisiones. El sesgo de confirmación nos inclina a favorecer información compatible con nuestras expectativas. El anclaje hace que una referencia inicial siga condicionando evaluaciones posteriores. Y la escalada del compromiso puede dificultar que abandonemos un plan después de haber invertido tiempo, esfuerzo y expectativas en él.

En aviación se estudia un fenómeno relacionado: el sesgo de continuación del plan. La tendencia a mantener un objetivo aun cuando aparece información que aconseja modificarlo o abandonarlo.

¿Suena conocido?

Llevamos días esperando volar. Viajamos, encontramos a los amigos, preparamos el equipo. Y no queremos volver a casa sin despegar.

Entonces aparecen las explicaciones.

Que la racha fue pasajera. Que el viento debería acomodarse. Que las nubes seguramente se van a disipar.

Todas podrían ser ciertas. Pero también podrían ser las explicaciones que necesitamos escuchar para no cambiar de decisión.

¿Estamos evaluando las condiciones o buscando argumentos para justificar una decisión que ya tomamos?

No es solamente una impresión

En 2019, la investigadora Konstanze Meindl presentó en la Universidad de Nicosia una tesis doctoral dedicada específicamente a las decisiones de despegue de pilotos de parapente.

Su investigación comenzó con entrevistas a 34 pilotos y continuó con un estudio mediante cuestionarios en el que participaron 323.

Entre los mecanismos identificados aparecieron el anclaje, el sesgo de confirmación, la influencia de las decisiones de otros pilotos y la tendencia a dar especial importancia a experiencias que recordamos fácilmente.

En el análisis principal, dos mecanismos mostraron capacidad para predecir estadísticamente las decisiones de despegue: tomar como referencia las decisiones de la mayoría y recurrir a experiencias fácilmente disponibles en nuestra memoria.

No significa que todos los pilotos decidan de esa manera ni que estos mecanismos causen accidentes. Pero la investigación aporta evidencia sobre algo que merece nuestra atención.

Haber volado anteriormente con condiciones parecidas puede ayudarnos a interpretar una situación. La experiencia es fundamental. Pero también podemos recordar con especial facilidad aquella jornada en la que finalmente despegamos y todo salió bien.

Que algo haya funcionado una vez no demuestra que vaya a funcionar nuevamente.

Y hay otra cuestión, particularmente relevante en nuestro deporte: las decisiones de los demás también pueden influir en las nuestras.

A veces no esperamos que mejore el tiempo. Esperamos que alguien despegue primero.

En el despegue se conversa, se comparan aplicaciones y se intercambian opiniones.

Alguien asegura que va a mejorar. Otro dice que no está tan mal. Un piloto experimentado comienza a preparar su equipo.

Finalmente, alguien despega.

Vuela unos minutos. No parece tener dificultades.

Entonces otro se prepara. Después otro.

De pronto, lo que antes generaba dudas empieza a parecer aceptable.

¿Mejoraron las condiciones o simplemente mejoró nuestra disposición a aceptarlas?

Que otros estén volando no significa que las condiciones sean buenas. Significa que otros decidieron volar.

Quizás tengan más experiencia, otro equipo, límites diferentes o información que desconocemos. O quizás estén interpretando las mismas señales con las mismas ganas de que todo salga bien.

Hay algo engañosamente tranquilizador en ver que otros despegan y no les sucede nada.

El primero salió bien. El segundo también. Un tercero encontró una térmica y comenzó a ganar altura.

Pero ¿qué demuestra eso?

Que tres pilotos consiguieron despegar y mantenerse en vuelo. No necesariamente que las condiciones fueran adecuadas para todos, ni que seguirán siéndolo dentro de media hora.

A veces confundimos la ausencia de consecuencias con la ausencia de riesgo.

Y cuando esa interpretación se comparte entre varios pilotos, puede adquirir una fuerza que ninguna medición meteorológica le concedió.

El grupo puede ser una extraordinaria fuente de información y experiencia. Alguien que advierte un cambio, comparte una medición o decide no despegar también puede ayudar a los demás.

El problema aparece cuando las opiniones comienzan a reemplazar las observaciones, especialmente si todos compartimos el deseo de que el pronóstico se cumpla.

Lo que el pronóstico no puede ver

Windguru, Windy y otras herramientas meteorológicas nos permiten anticipar escenarios, organizar vuelos y tomar decisiones mejor informadas.

Pero ninguna aplicación conoce por completo las condiciones que enfrenta un piloto en un lugar y momento concretos.

El pronóstico es una herramienta, no una luz verde para el despegue.

¿Qué estamos viendo en el cielo? ¿Cómo evoluciona la nubosidad? ¿Aumenta la cobertura? ¿Las nubes crecen verticalmente más rápido de lo esperado? ¿Qué ocurre con el viento real, su dirección y sus ráfagas?

Y algo más: ¿qué está sucediendo alrededor de nuestra zona de vuelo?

Las estaciones meteorológicas cercanas pueden aportar información valiosa. Comparar sus registros y observar tendencias puede ayudarnos a detectar cambios que todavía no percibimos desde el despegue.

Pero una estación también tiene limitaciones.

Su ubicación, altura, exposición y los obstáculos que rodean sus sensores pueden influir notablemente en las mediciones. Un árbol o una construcción próximos pueden alterar los registros de viento. Y muchas veces ni siquiera conocemos las características de su instalación.

Una estación puede medir correctamente sin que sus datos representen las condiciones de nuestro despegue.

Tampoco podemos asumir que una variación registrada a varios kilómetros necesariamente vaya a reproducirse donde estamos. El relieve, la exposición y los fenómenos locales pueden marcar diferencias importantes.

El radar meteorológico, las imágenes satelitales y las alertas también permiten identificar fenómenos que se desarrollan fuera de nuestro campo visual.

No se trata de reemplazar una aplicación por diez. Ni de creer que mirar el cielo alcanza para anticiparlo todo.

Se trata de contrastar. De acostumbrarnos a buscar también aquello que podría demostrar que nuestra evaluación inicial ya no es válida.

Y hacerlo sistemáticamente, no solamente cuando el pronóstico nos genera dudas.

Tal vez una buena práctica sea llegar al despegue con algunas preguntas respondidas de antemano: ¿qué condiciones esperamos encontrar?, ¿qué señales indicarían que están cambiando?, ¿qué tendría que ocurrir para que reconsideremos el vuelo?

Esas preguntas conviene hacérselas antes de tener la vela extendida, rodeados de otros pilotos que también quieren despegar.

Porque una evaluación independiente no consiste en ignorar la experiencia ajena. Consiste en incorporar esa experiencia sin renunciar al propio criterio.

El plan que sabemos cambiar

Un parapente es especialmente sensible a ciertos cambios meteorológicos. Una variación relativamente pequeña en la velocidad o dirección del viento puede transformar sus posibilidades de avanzar, regresar o alcanzar un aterrizaje. Las ráfagas y la turbulencia pueden reducir todavía más los márgenes.

Por eso, quizás nuestro plan de vuelo debería ser uno de los más abiertos a las condiciones.

En parapente, un buen plan de vuelo no es una promesa que debemos cumplir. Es una decisión que debemos estar dispuestos a revisar.

Cambiarlo no necesariamente significa que nos equivocamos. Puede significar que supimos reconocer una realidad diferente.

El pronóstico nos ayuda a decidir cuándo ir a volar. La observación nos ayuda a decidir si las condiciones reales permiten hacerlo.

Y esa evaluación debe continuar durante el vuelo.

Porque el piloto no despega en el pronóstico del miércoles, despega en la condición actual.

La próxima vez que lleguemos a un despegue y las cosas no sean como esperábamos, quizás valga la pena hacernos una pregunta:

¿Qué tendría que pasar para que decidas no volar, aunque Windguru siga dando condiciones favorables y todos tus amigos estén despegando?

Tal vez lo más difícil no sea reconocer que las condiciones cambiaron.

Tal vez sea aceptar que, con ellas, también tenemos que cambiar nuestra decisión.

Fuentes y referencias

Meindl, Konstanze (2019). Launch Decisions of Paragliding Pilots: Rational or Intuitive Decisions? Tesis doctoral, Universidad de Nicosia. Investigación sobre heurísticas y decisiones de despegue en parapente.

https://repository.unic.ac.cy/archive/item/582

Meindl, K. y Grössenbrunner, P. (2020). Startentscheidungen von Gleitschirmpiloten: Der Gebrauch von Heuristiken. Psychologie in Österreich. Investigación cualitativa sobre mecanismos utilizados en decisiones de despegue.

https://pioe.at/public/archiv/2020/3%264/PIOe_2020_3_4_Konstanze_Meindl_Peter_Groessenbrunner_Startentscheidungen_von_Gleitschirmpiloten_Der_Gebrauch_von_Heuristiken.pdf

Federal Aviation Administration. Risk Management Handbook, FAA-H-8083-2A, capítulo 6. Sesgos de expectativa, confirmación y presiones externas en la toma de decisiones aeronáuticas.

https://www.faa.gov/sites/faa.gov/files/2022-06/risk_management_handbook_2A.pdf

Federal Aviation Administration (2020). FAA Safety Briefing, julio-agosto. Material sobre el sesgo de continuación del plan y las expectativas previas.

https://www.faa.gov/sites/faa.gov/files/2022-01/JulAug2020.pdf

Organización Meteorológica Mundial. Guide to Instruments and Methods of Observation (WMO-No. 8). Referencia técnica sobre emplazamiento, exposición y representatividad de sensores meteorológicos.

https://community.wmo.int/site/knowledge-hub/programmes-and-initiatives/instruments-and-methods-of-observation-programme-imop/guide-instruments-and-methods-of-observation-wmo-no-8-0